Vida eterna, paso fugaz (II)

¿Adónde va el vidrio que se deposita en el iglú verde? La respuesta es que ni se quema, ni desaparece, ni se lo come la tierra... se recicla en su totalidad

 

Lluís Amengual A uno esta vida le obliga a acostumbrarse a todo. Bueno a casi todo. Sin embargo, no deja de sorprender según qué comentarios. El otro día, al que suscribe estas líneas, le chivaron la nueva teoría de la conspiración relacionada con los residuos urbanos: "Sinceramente, no sé por qué reciclas. A mí me han contado que aunque separes los residuos en cada contenedor, al final los queman por separado y las cenizas las tiran al mar". Pim, pam. Y tan ancha se quedó la persona que me lo contó. El que siguió ojiplático punto por punto la conversación terminó pensativo. Y me pregunté: si todo se junta y se quema, ¿el vidrio desaparece por la chimenea? Sublime.
Anécdotas aparte, hoy intentamos despejar una duda existencial: ¿adónde va el vidrio que depositamos en el iglú verde en Mallorca?Trabajador cinta

Los datos
Ni se quema, ni desparece, si te tira al mar, ni se lo come la tierra: el vidrio en su totalidad se recicla. "De una botella que reciclamos se puede obtener otra exactamente igual durante infinitos ciclos y sin perder un ápice de calidad", señala Cristina Freire, directora de Comunicación Corporativa y Relaciones Institucionales de Ecovidrio, asociación sin ánimo de lucro encargada de la gestión del reciclado de los residuos de envases de vidrio de los contenedores de toda España. Un hecho que empieza por la distribución de contenedores en las poblaciones de las islas. Balears actualmente disfruta de una elevada tasa de contenerización: un contenedor por 257 habitantes con datos de 2012. Así, en el año pasado se llegaron a los 4.362 contenedores instalados en las 4 islas, habiéndose incrementado en 256 contenedores respecto al 2011 cuando había 4.106 contenedores de vidrio. Este ratio varía dependiendo de la isla donde nos encontremos. Mientras que en Formentera hay un contenedor de vidrio por 120 habitantes, en Menorca y Eivissa la cifra se eleva al contenedor por 198 habitantes, llegando a Mallorca donde hay uno por cada 283 mallorquines.
Esta tasa de contenerización situada por encima de la media nacional, donde hay un contenedor por 259 habitantes junto con la concienciación ciudadana, permite que Balears sea cabeza de lista en cuanto a reciclaje de vidrio per cápita en España. Así, mientras que la media española se sitúa en los 14,5 kilos por habitante en 2012, en Balears estamos hablando de 25,9 kilos por habitante. Una cifra que llega a doblar la media nacional. Un ratio que, nuevamente, varía sustancialmente según la isla en la que nos fijemos. A la cabeza se encuentra Formentera, con 65,3 kilos por habitante en 2012, Eivissa, con 36 kilos, Menorca, con 28,2 kilos y Mallorca, con 23,6 kilos por habitante en 2012. En consecuencia, en las islas se pasó en 2011 de las 28.121 toneladas de vidrio recogidas a las 29.024 toneladas en 2012, es decir, un aumento de algo más de 900 toneladas, un 3,2% más de un año a otro. Eso a pesar de que se registró un descenso en el consumo del 5,3% en el mismo periodo. Y los datos para este 2013 parece que van a ser mejores. "En lo que va de año, entre enero y agosto, hemos subido un 3,1% respecto al mismo periodo del año anterior. Este hecho augura un buen cierre de año ya que la mayoría de vidrio generado en Balears se concentra en verano", apuntan desde Ecovidrio. 
En el caso de Balears, Ecovidrio a través del punto verde de los envases, financia la recogida del vidrio desde que el ciudadano deposita el frasco, tarro o botella en el contenedor hasta la planta de tratamiento situada en el Área Empresarial 
Ses Veles en Bunyola. Un compromiso que Ecovidrio lleva a cabo a través de los convenios de colaboración firmados con el Consell de Mallorca, Menorca y Eivissa, así como con el Ajuntament de Palma.

El calcín y los impropios
El material resultante que sale de las plantas de tratamiento de vidrio, obtenido después de llevar a cabo un proceso mecánico, se denomina calcín. El calcín debe cumplir con unas prescripciones básicas de calidad para que sea aceptado en la vidriera que lo utilizará como materia prima para elaborar nuevos envases de vidrio que se volverán a introducir en el mercado. Por ello, se controla estrictamente la existencia de impropios e infusibles, es decir, aquellos que funden a una temperatura superior a la del vidrio situada entre los 1.300 y 1.400 grados centígrados. Estos infusibles son normalmentepiedras, loza o porcelana que los ciudadanos arrojan por error o por desconocimiento dentro del contenedor de vidrio. Pero no son los únicos impropios. "En el contenedor de vidrio nos llega papel, envases de plástico, cerámica, materiales férricos, etc", explica Jaume Oliver, consejero delegado de 
TM Alcúdia Reciclatges, empresa que acondiciona el vidrio para ser fundido en vidrieras para fabricar nuevos envases. 
La eliminación de los infusibles es esencial. Si no se eliminaran en su totalidad conformarían la botella, mermando su capacidad de resistencia. Un claro ejemplo está con las botellas de cava. Una botella con un pequeño infusible, del tamaño inferior al de una lenteja, haría que la estructura de la botella no fuera homogénea y pudiera fácilmente explotar, especialmente si el envase llevara un líquido gasificado.
¿Existe diferencia en cuanto a impropios según vengan los contenedores de una u otra zona de Mallorca? "No, pero puede variar más en función de la época del año. En temporada alta viene más proporción de vidrio procedente de la hostelería que en temporada baja, que es vidrio de procedencia doméstica. En la apertura y cierre de los establecimientos y por el ritmo de trabajo de éstos aparecen más impropios, sobre todo de restos de cerámica, procedentes de las vajillas", explica Oliver.

El proceso
Todo el proceso se inicia cuando el consumidor responsable deposita la botella, tarro o frasco en el iglú verde. Uno a uno, el contenedor se llena hasta que un camión de recogida selectiva de vidrio pasa a descargarlo. Una vez el camión ha finalizado su ruta, se dirige al Área Empresarial Ses Veles, situada en el término municipal de Bunyola, donde se encuentra la única planta de tratamiento de residuos de vidrio de Balears, 
TM Alcúdia Reciclatges. Se trata de una instalación que no funde ni fabrica nuevos envases de vidrio, simplemente acondiciona todo el vidrio que los ciudadanos de Mallorca depositan en el iglú verde. 
El camión cargado con el vidrio llega a la planta se pesa en báscula. Así se controlan las entradas. Seguidamente se descarga en una campa donde se hace una primera inspección visual para comprobar el estado en el que llega. Posteriormente, una retroexcavadora recoge el vidrio y alimenta una tolva de la planta que está provista con un sistema de riego y aspersión que permite eliminar las partículas de polvo que se pudieran emitir a la atmósfera. De ahí parte una cinta que marca la velocidad de tratamiento de la planta de 12 toneladas a la hora.
Ya en planta y gracias a un imán denominando overband se eliminan los metales férricos presentes en la cinta como chapas o tapas. La planta cuenta con tres de ellos. Y es que la eliminación de los metales es esencial: las vidrieras solamente toleran hasta cinco gramos de metales por tonelada de calcín. Le sigue la primera cabina de triaje donde manualmente se eliminan los grandes impropios como ropa o bolsas. El operario se encuentra de pie mientras que la cinta es la que transporta el vidrio con destino a una criba que separa el vidrio según su tamaño. Si es superior a 55 milímetros pasa a otra cabina de triaje donde se hace una segunda selección manual que se dedica a eliminar los impropios que se puedan encontrar como plásticos. Este flujo se va directamente al molino de rodillos que destruye los culos de las botellas. Le sigue una criba que separa los tapones del vidrio. 
Una vez unificados los diferentes tamaños, todo el flujo se hace pasar por unos imanes de Focault que, gracias a corrientes inducidas, eliminan los metales no férricos como el aluminio o acero inoxidable. Le sigue otro overband que elimina los posibles restos férricos que pudieran haber quedado después del uso del primero.
Posteriormente, los lectores ópticos tienen como función la de eliminar las impurezas no detectadas hasta el momento haciendo especial hincapié en los infusibles como porcelana, piedras o loza. Funciona mediante la comprobación del índice de opacidad y transparencia de los pequeños trozos del flujo, eliminando, mediante un disparo neumático, el trozo de vidrio que no cumpliera con las especificaciones indicadas. En toda la planta se cuenta con un sistema de aspiración que permite eliminar del flujo aquellos elementos menos pesados como papeles, plásticos o pajitas. A fin de comprobar la calidad del calcín, cada media hora se extrae una muestra de vidrio para ser analizada y saber así cuál es el porcentaje de impropios y la calidad del calcín fabricado.

Y después, barco
Una vez que el calcín cumple con los requisitos mínimos de calidad, se transporta en camiones hasta el Port d´Alcúdia para ser cargado en buques de hasta 5.000 toneladas con destino a la península ya que en Balears no hay ninguna planta vidriera. Así, prácticamente el 100% del vidrio que se recoge en Balears acaba en las plantas de Owens Illinois (Barcelona), Vidrala (Castellar del Vallès) y Verallia (Montblanc), todas ellas en Catalunya. Un vidrio que no debe contener más de un 5% en peso con una medida interior a un centímetro; no deberá tener una presencia anormal de piedras, tierra o otros impropios; no contendrá más de un 2% de impurezas; no tener más de 0,5% en peso de materiales infusibles, entre otros.
En estas plantas se fabricarán botellas de vidrio para las más de 100 aguas de bebida envasadas que hay en España, según datos de la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (ANEABE), que utilizan el vidrio en un 5,67% del total de sus envases. El reciclaje de envases de vidrio permite, también, mantener más de 4.000 puestos de trabajo dedicados al sector que ponen en el mercado más de 6.500 millones de envases de vidrio que puestos uno detrás de otro permitiría ir a la Luna 5 veces, según apunta la Asociación Nacional de Fabricantes de Envases de Vidrio (ANFEVI).

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DiarioMallorca